Enrique Nácher —nacido en Las Palmas, médico de profesión— se ha venido dedicando desde años a las tareas literarias con éxito cada vez mayor. Se reveló en el Premio Eugenio Nadal 1949, en el que su novela «Buhardilla» quedó clasificada en tercer lugar. Desde entonces numerosos galardones literarios han ido jalonando su brillante carrera —Ondas, Valencia, Pérez Galdós con Guanche , Sinergia…
La acción de la novela que ahora nos ofrece Nácher se desarrolla en los cuadriláteros de boxeo, deporte que implica un clima de dramatismo y acción violenta. Bajo la luz de quirófano, enardecidos por un público ávido de emociones y ciegamente enloquecidos en su desmesurado afán de victoria, se mueven unos personajes que luchan constantemente entre la vida y la muerte. Nácher ha conseguido con Tongo plasmar toda la tensión de una atmósfera que consigue anular por completo los más elementales sentimientos humanos.
Manuel Barrios nació en San Fernando, Cádiz, en 1924. Cursó estudios en la facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla. Sus aficiones literarias le llevaron a colaborar en los principales rotativos del país y en la Radio Nacional de Sevilla, que acaparó la mayor parte de su producción durante aquellos años. Su brillante carrera se ha visto públicamente correspondida con la consecución de varios premios literarios.
Con El crimen fue proclamado en 1963 finalista del Nadal. Su autor ha trasplantado en esta obra el tema de la Pasión a la vida cotidiana de un humilde pueblo andaluz. En sus páginas se recoge todo el color, aire y manera de hablar de una gente que representa ante nuestros ojos una realidad actual y dramática. La lección que se desprende de esta extraordinaria novela es que todo salvador que sólo se interesa esencialmente por el bien común, nada tiene que hacer en la tierra y es infaliblemente sacrificado.
La acción de Fiesta al Noroeste se sitúa en Artámila Baja, un ficticio pueblo castellano en el que por no haber no hay ni iglesia y que vive dominado por el cacique Juan Medinao, un hombre avaro, deforme y acomplejado. A él llega, o mejor dicho vuelve, para su desgracia, Dingo, el titiritero, después de atropellar accidentalmente a un niño a la entrada del pueblo, y su llegada despierta en Juan Medinao los recuerdos de la infancia que compartieron, de la relación tormentosa con su padre o de la existencia de su hermano bastardo, Pablo Zácaro.Fiesta al Noroeste es una obra muy de su momento, los años más crudos del franquismo y con una España paralizada, caciquil, inculta, misérrima; los años, también, del neorrealismo italiano en el cine y del realismo social en la novela española.
Manfred Gregor nació en Tailfingen en 1929. Cuando tenía dieciséis años fue llamado, en el último mes de la guerra, a filas. Luego, tuvo que trabajar para costearse los estudios y, desde 1954, dirige la sección extranjera de un periódico. La calle , su última novela después de El puente y El juicio , es una inteligente denuncia del escándalo de la delincuencia juvenil en pleno milagro alemán. Si la recuperación material del país fue rápida y admirable, las heridas morales que causó la guerra han sido mucho más difíciles de restañar. Muchos niños tuvieron que crecer y educarse en hogares donde los mismos padres habían desertado de sus deberes y, en plena adolescencia, se vieron empujados al robo, a la prostitución y a la homosexualidad. Esa juventud y su lucha por la redención es el tema de esta interesante novela, que cautivará la atención del lector desde sus primeras páginas.
En un convento de monjas, de tradición feudal y aristocrática, situado en algún lugar de Europa —se advierte con claridad que el autor no desea precisar—, dos grupos se enfrentan. El de la «estricta observancia» que dirige y gobierna la Madre Hildegarda con un rigor jansenista que no reconoce obstáculos, y el grupo animado por un mismo espíritu de liberalismo intelectual, conducido por la Madre Estanislao, la cual intenta con todas sus fuerzas introducir en el monasterio el auténtico sentido tradicional de la regla y la vocación benedictina: rezar y alabar a Dios, y cultivar la erudición. La antigua y profunda amistad que unía a estas dos monjas se ha ido convirtiendo, a través del tiempo, en un antagonismo implacable y muy cercano al odio. El autor juega a la perfección todos los resortes con extraordinaria habilidad, porque conoce a fondo la vida conventual. Su relato, intenso y a veces estremecedor, también alcanza el tono de una secreta ternura. La humanidad que se respira constantemente y a lo largo de todas sus páginas cautivará de inmediato la atención del lector más exigente.
Francisco García Pavón retrata con humor emocionado, en «Los liberales», aspectos insospechados y dulcemente anecdóticos de la «zona republicana» durante la guerra civil española. Novela de los mansos de corazón, de unos liberales que, entre nostalgias, viven el torbellino de la última contienda.
Son las doce, Doctor Schweitzer : Gabón, en vísperas de 1914. El doctor Albert Schweitzer se ocupa del hospital rural que construyó para tratar a la población local, abandonando a su mujer y a su hijo que se quedaron en Alsacia. Tiene como compañía a Marie, su enfermera, y recibe a menudo visitas de sus vecinos: el padre católico de Ferrier responsable de salvar las almas, el comandante Lieuvin responsable de construir las carreteras, así como Leblanc, el administrador civil responsable de hacer respetar el orden. El médico nunca deja de trabajar para tratar a la gente una y otra vez, mientras que pronto la amenaza de guerra le hace temer convertirse en enemigo de Francia, ya que es alsaciano. Por su parte, el comandante Lieuvin está enamorado de Marie y viceversa, pero también la corteja Leblanc.
Son las doce, Doctor Schweitzer es una obra importante donde el humanismo, la sensibilidad y el talento de Gilbert Cesbron infunden a los personajes, destrozados por la guerra, una dimensión a la vez épica y grotesca.
Romper la estatua : Dos intelectuales visitan el convento Carmelo de Lisieux donde vivió Santa Teresa del Niño Jesús. Su guía es un sacerdote, que va mostrando el convento a los dos eruditos. Cuando les muestra la estatua con el rostro oculto del santo, los dos eruditos se burlan de la estatua…
Romper la estatua es una invitación a la oración, a la acción de gracias por lo que Dios hace en las almas que se entregan totalmente a él.
La novela se desarrolla en los llanos. A causa de un asalto de los bandoleros el protagonista, Manuel Pacho, pierde su hogar, su familia, todo lo que formaba la base de su vida. Él, salvado casi milagrosamente de la masacre general, se propone la tarea de enterrar a su padre de acuerdo a las normas religiosas, lo que le hace cargar sobre sus hombros el cadáver para transportarlo al pueblo próximo. Durante tres días y dos noches luchando contra las alucinaciones, el asco y la fatiga, camina hasta el pueblo y cumple su propósito. Estos tres días de marcha solitaria por los llanos se llenan de figuras de su vida pasada, de experiencias, aventuras, de manera tal que aparece a los ojos del lector toda la vida del protagonista. Con un esfuerzo sobrehumano, Manuel Pacho cumple un acto heroico.
Alfonso Martínez Garrido nació en Navalmoral de la Mata, provincia de Cáceres. Primero vivió en La Coruña y al terminar la guerra se trasladó con su familia a Madrid. Después de sus estudios de bachillerato ingresó en la Escuela de Periodismo y obtuvo el título en 1959. Entre 1962 y 1967 fue director, de El Faro de Ceuta.
El miedo y la esperanza —novela que obtuvo el Premio Eugenio Nadal 1964— nos enfrenta a la problemática individual y colectiva de un grupo de hombres, al mando de un oficial, sitiados en posición avanzada, en situación de rendirse o morir. Son páginas tensas y dramáticas, tratadas con técnica disociativa y fragmentaria. En El círculo vicioso analiza, también a través de la guerra, el evolucionar de los sentimientos del protagonista; desde la desesperación, móvil de sus primeras decisiones, hasta la sensación de completo fracaso en sus ideales. En esta segunda novela, sigue Martínez Garrido su depurada técnica y estilo.
E. R. Braithwaite nació en la Guayana inglesa. Hombre inteligente y cultivado, prestó servicios como piloto de la R.A.F. durante la Segunda Guerra Mundial. Al terminar la contienda, por ser negro, no encuentra colocación en aquel Londres que se reconstruye y necesita hombres capacitados como él. Tras largos meses de búsquedas y desilusiones, se le ofrece una plaza de maestro en el East End, uno de los barrios más pobres de la capital inglesa.«Al señor, con cariño» nos ofrece, pues, una doble vertiente de la experiencia personal del autor: la pugna silenciosa, pero efectiva, de una sociedad que no acepta de hecho la igualdad racial; y el abandono, no menos doloroso, en que se deja a los niños de los suburbios. Con estilo llano, sin excesivas preocupaciones esteticistas, nos presenta la vida de la escuela en que ejerce de profesor, la problemática académica y familiar que plantean aquellos muchachos indisciplinados, fruto de la incultura, de la delincuencia y promiscuidad.La evolución en el comportamiento de los alumnos, consecuencia de la dedicación y entrega del profesor, nos sumerge en uno de los más acuciantes y complejos temas que tiene hoy planteada la sociedad: la educación.Novela en que se inspiró el clásico cinematográfico Rebelión en las aulas, con Sidney Poitier
Por diversas circunstancias varias mujeres son detenidas y llevadas a la prisión. Su vida transcurre lenta y agotadora, en espera de que sea vista su causa y que se dicte la sentencia. Las dificultades que se presentan a estas mujeres son incalculables: la despreocupación de los magistrados y abogados por requisitos que ellos consideran de trámite y que para la reclusa son detalles que afectan a su propia vida; la convivencia entre mujeres de muy diversa clase social y moral que, por exigencias de la instalación, deben convivir en las mismas habitaciones y salas de trabajo; las preferencias y antipatías de los propios empleados de la Administración hacia cada una de las detenidas; la inmovilidad de unas instituciones y leyes forjadas sin criterio de humanidad y comprensión…
Anne Huré, que ya en su anterior obra Las dos monjas nos había ofrecido el choque de dos mentalidades en el interior de un convento de monjas, nos presenta de nuevo, con su penetrante sensibilidad, una obra en la que queda manifiesto que sólo la auténtica preocupación y sentido humanitario de las personas puede subsanar y hacer evolucionar la rutina de la Administración, la frialdad y universalismo de la ley.
Como en muchas de sus obras, Ana María Matute toca en las siete narraciones reunidas en Algunos muchachos el tema de los niños, de los adolescentes en el tránsito definitivo hacia la vida adulta. Unos muchachos que no quieren crecer y se aferran a ese universo de sutiles y maliciosas sabidurías que esconde la infancia y a su desgarrado descaro. Desde el pequeño rebelde que quiere incendiar su casa a la redactora de un diario íntimo, pasando por figuras patéticas como la de Adela en Una estrella en la piel , todos los muchachos aparecen retratados en la riqueza de su sensibilidad a través de la prosa lírica, hiriente y desoladamente luminosa de la autora.
Al otro lado de la mañana —la primera novela que publica— es la crónica de una partida de pesca entre cuatro seres de muy distinta edad y talante: dos en el declive, dos con su porvenir —la profesión, los amores— por delante. Dos parejas adventicias, aunque ligadas por un vínculo que sólo en aquel encuentro se hará patente a dos de ellos y pesará, aun sin que lo sepan, sobre los otros dos. Sobre una leve trama, y conjugándose los lances de la pesca y las conversaciones y silencios en el viaje de ida y regreso, ha construido Francisco Baeza un sutilísimo tapiz, calibrado, compuesto, sin cabo por atar.
En el Rastro de Madrid aparece un cuadro perdido de Goya. A partir de este hecho insólito, comienza un relato de farsantes, marginados, fracasados y vencidos, en el que destaca la verdadera protagonista: la ciudad de Madrid, siniestra y oscura, de los años sesenta del siglo pasado. El desvarío de una sociedad asfixiada por el régimen de Franco, la hipocresía, el mal de conciencia y la grisura de unas vidas condenadas al ostracismo son los ejes de esta novela, en la que Gonzalo Torrente Ballester se adentra en las profundidades del ser humano sin hacer concesiones sentimentales y huyendo del realismo ingenuo. El resultado es un retablo inquietante y aleccionador de un pasado no tan lejano.
Don Antonio, el hombre de los santos, se va acercando a la vejez. Pudo haber sido un gran pintor, todos lo decían. Pudo haber conquistado a su prima Tere, de la que siempre ha estado enamorado. No hizo nada de eso. Se dedica a recuperar antiguos frescos en conventos e iglesias en ruinas y se casó con su vecina Carmen, con la que convive en una tranquila rutina desapasionada.Ahora su hija Anita acaba de casarse. Ella también tenía cualidades artísticas, pero acabó trabajando en publicidad.El trabajo de don Antonio le lleva a pasar largas temporadas fuera de Madrid, en aldeas perdidas y ancladas en el pasado. Allá vive en un compás de espera indefinido, abstraído en su trabajo e inmerso en su soledad. Cuando acaba su trabajo y se va, a menudo llevándose el único patrimonio del lugar, no deja atrás sino el vacío. Entre uno y otro encargo vuelve a Madrid, donde, desasosegado, se refugia en la bebida.El hombre de los santos —novela con la que Jesús Fernández Santos obtuvo el Premio de la Crítica en 1969— se ha convertido en un clásico de la narrativa española contemporánea. Sus vinculaciones con el mito y el paisaje de España —un paisaje minucioso y poético— convierten la anécdota de esta novela en una parábola más de todas las que la pueblan.
Esta frase de Saint-Exupéry inspiró el título de esta novela, porque sí es un asesinato y quizás el más grave de todos: el asesinato moral de un niño de siete años, Martin, por parte de sus padres, Marc y Agnès Lapresle.
Marc Lapresle, un importante hombre de negocios, se enamora a los cuarenta años de una joven quince años menor que él, Marion. Su esposa se entera y decide divorciarse de él. Se activa el procedimiento clásico. Para los padres, todo parece simple. Pero el niño legalmente confiado a la custodia sucesiva cambia cada vez de planeta y, sin que nadie lo sepa, aprenderá sobre la violencia, la impureza y el egoísmo. Pues estos son los rasgos de este siglo que está tan orgulloso de sí mismo y que cree en particular que ha hecho más por los niños que cualquier otro, cuando en verdad, todos los días, «asesina a Mozart» en ellos.
El paso largo narra la historia de un hombre como tantos, de un «anti-héroe» por su comportamiento público normal: hijo de una familia perteneciente a la pequeña burguesía rural italiana, vive con intensidad las dificultades económicas de preguerra, intenta pasar desapercibido en un hospital, se une casi por casualidad a la Resistencia para, finalmente, empuñar las armas como todos. Terminada la guerra, empiezan los primeros pasos, difíciles, de su profesión —es médico—. Y empieza la búsqueda obsesiva de una mujer a la que ha amado en su juventud.
A lo largo de esta búsqueda, del recuerdo angustiado de la adolescencia, hallamos las claves de un comportamiento típico: las dificultades para pagar los estudios y los pequeños vicios que sufragan unos tíos a costa de explotar a sus padres, la mezquina persecución del dinero, la protesta sofocada por los tabús familiares, la educación en la prudencia, la sensatez, las apariencias… La consecuencia es la insatisfacción, la cobardía ante las responsabilidades. Cuando los años pasan, después de la guerra, el protagonista no encontrará ya el amor vivido años atrás, sino una mujer nueva.
Cuentos republicanos quizá sea el mejor libro de García Pavón. Las distintas piezas, plenas de sustancia autobiográfica, se ocupan del final de la infancia y de la primera adolescencia, que coinciden con los años de la Segunda República. El autor utiliza un material literario de un costumbrismo bien dosificado para contarnos su exaltación de las libertades y los sentimientos republicanos, pero también para rememorar su aprendizaje vital. Los relatos son, pues, una excelente muestra de cierto realismo social que supo enriquecer el mero análisis crítico con un lenguaje preciso, un lirismo sutil y buenas dosis de humor. Estas narraciones, entre las que se incluyen piezas maestras como El entierro del Ciego y Paulina y Gumersindo, se mantienen vivas, por lo que se siguen leyendo con interés y satisfacción.
La novela está dividida en tres partes: La primera describe la vida en Los Barrancos, territorio en las afueras de la ciudad, conformado por inmigrantes campesinos; la segunda parte se enfoca en la ciudad; finalmente, en la tercera parte, las vidas de ambos mundos se cruzan y se da una resolución al conflicto entre la ciudad y Los Barrancos.
El autor muestra la realidad que viven los inmigrantes campesinos que llegan a la ciudad huyendo de la violencia en Colombia.
La novela describe los hechos y fechorías del soldado alemán Faust en un campo de prisioneros británico en Egipto. Un bribón rebelde con un deseo incontenible de libertad, para el que siempre encuentra vías de escape. Sobre todo con la ayuda de un sargento británico que sabe cómo convertir su servicio y su vida privada en una empresa lucrativa en la que, en última instancia, Faust también podrá participar. Una historia bastante cómica en la que Kirst inserta a la perfección la inevitable fricción entre los internos del campo y los prisioneros y guardias. El estilo enérgico de Kirst, su diálogo fluido y su cálido ingenio mantienen al lector en vilo.